25/7/17

Open. Memorias, ¿de Andre Agassi?

Las biografías no me atraen demasiado. Recelo de todo tipo de autobiografía. Mi interés por el tenis es mínimo(*). Podría haber vivido en primera persona a través de televisión las grandes hazañas, y los grandes fracasos, de Agassi que se narran en esta, vamos a llamarla así, novela.

(*) Ni siquiera he terminado de leer lo que escribió Wallace sobre Federer. No sé, tengo la sensación de que se sobrevaloran los acontecimientos deportivos y que se los llena de una épica(**) que me parece transitoria y carente de relevancia(***).

(**) Épica es la venganza de Aquiles tras la muerte de Patroclo.

(***) Claro que yo no puedo opinar sobre deporte al llevar una vida sedentaria y poco saludable... ¿o sí?

Desde estas premisas es muy extraño que haya acabado leyendo este libro. ¿Tenis? ¿Memorias? , a priori, ¿qué me puede contar Agassi que me interese? Solo gracias a la insistencia de autores a los que respeto, entre ellos Miquel Adam, y de lectores que la recomendaban elogiosamente acabé entre las páginas de Open.
Esta novela es una jodida broma y a la vez una de las más interesantes publicadas en los últimos años.

Porque Open no es una novela escrita por Andre Agassi. Ni en la portada ni en los gréditos aparece el nombre del autor. Al final, en los agradecimientos, Agassi (¿?) reconoce la autoría del texto:

Este libro no existiría sin mi amigo J. R. Moehringer.
(...)
Le pedí en numerosas ocasiones a J. R. que firmara este libro. Pero a él le pareció que solo un nombre podía figurar en la cubierta. Aunque se sentía orgulloso del trabajo que habíamos hecho juntos, me dijo que no concebía que su nombre apareciera en el relato de la vida de otro hombre.

Y, ciertamente, este libro no existiría sin J. R. Moehringer. No sería tan extraordinariamente bueno sin J. R. Moehringer. El material narrativo es la vida de Andre Agassi, pero la estructura de la novela, narrada como una especie de flashback desde el último torneo en el que participó el tenista, y la elección del tiempo verbal, un presente continuo desde la primera persona del singular, son unas elecciones, de J. R. Moehringer, que hacen de Open una novela apasionante sobre el triunfo y el esfuerzo que parte de una premisa demoledora:

Juego al tenis para ganarme la vida, aunque odio el tenis, lo detesto con una oscura y secreta pasión, y siempre lo he detestado.

Desde las primeras páginas queda claro el tono en que se va a desarrollar la novela:

Tengo siete años y estoy hablando solo, porque estoy asustado y porque soy la única persona que me escucha. Entre dientes, susurro: déjalo ya, Andre, ríndete. Suelta la raqueta y sal de esta pista, ahora mismo.

Enfrentado desde niño a la máquina que dispara pelotas de tenis diseñada por su padre, Agasi va a convertirse en una máquina capaz de devolver sobre la red cualquier pelota que le manden sus contrincantes. Y es esa transformación, la de persona en máquina, la conversión en monstruo desde el mismo odio al monstruo (hasta el fallo orgánico de la máquina) lo que se nos narra en Open.
Y todo es “yo” y “yo” y “yo” y “yo”...
Y todo es “yo” desde la cabeza de Agassi jugando a tenis.
Y el “yo” implica un nuevo partido de individuales.
De lo que no es consciente Agassi es que en Open está jugando un partido de dobles.
Y que su compañero, Moehringer, es mucho mejor jugador que él.
Si partimos del principio que hasta el final del libro no aparece, y nada más que en los agradecimientos, el nombre del verdadero autor de la novela, ¿cómo se puede interpretar la inclusión de unos fragmentos del diario personal de Agassi?:

Así que cada noche, esté donde esté, garabateo unas cuantas líneas. Pensamientos desordenados, impresiones, lecciones que he aprendido. Ahora, antes de dirigirme al estadio de Shanghái, escribo:
Eh, colega. Tú estás en Las Vegas con mamá, y yo estoy en Shanghái, echándote de menos. Después de este torneo, es posible que acabe como número 1. Pero te prometo que solo pienso en volver a casa para estar contigo. El tenis me somete a mucha presión, pero me siento extrañamente empujado a seguir. He tardado bastante en ser consciente de ello. Me he rebelado contra ello durante mucho tiempo. Pero ahora, simplemente, trabajo tan duro como puedo, y dejo que las cosas pasen solas. Sigue sin entusiasmarme demasiado la mayoría de las veces, pero sigo adelante por todas las cosas buenas que tiene. Buenas para el juego, buenas para tu futuro, buenas para muchos niños de mi escuela. Valora siempre a los demás, Jaden. Da mucha paz cuidar de la gente. Te quiero y siempre estaré ahí para ti.

Creo que es una sutil venganza de parte de su compañero de dobles. Digamos que le deja jugar a él solo contra el lector para que éste vea lo malo que es peloteando contra la red narrativa y así se aprecie mejor el juego de muñeca y la velocidad de saque del verdadero autor.
Al final parece que Agassi tampoco estaba jugando un partido de dobles.

Por eso, por esa lectura subyacente, por esa trepidante narración, por esa ocultación del autor y, como no, por la misma vida de Andre Agassi recomiendo con entusiasmo esta novela (que al final no habla sobre tenis aunque no hable de otra cosa)

Los fragmentos de Open. An autobiography, de Andre Agassi, en traducción de Juan José Estrella González.

6 comentarios:

hoeman dijo...

Lo de que no figure el nombre del autor también es una estrategia de Marketing: no es lo mismo que el libro "esté escrito" por J. R. que por el propio Andre. Una paradoja viniendo del personaje que desprotica contra el "la imagen lo es todo" que se le atribuyó a partir de un anuncio realizado.

La novela es adictiva y emocionante, ciertamente está muy bien contada.

hoeman dijo...

*despotrica

Portnoy dijo...

Supongo que tienes razón, que es una estrategia de marketing, aunque en los agradecimientos se diga otra cosa... algo así que apela a la generosidad de Moehringer.
Por cierto, ¿has leído la novela que escribió? (creo que la única traducida)
Gracias por tu comentario.
Saludos

hoeman dijo...

No, no la he leído. Gracias a ti por tus siempre interesantes (y a veces magníficos) posts.

gloria abras pou dijo...

¡Hola Portnoy!
Hace horas que he leído tu interesante apunte y he tomado algunas notas. Me interesa Martinet de quien he encontrado una frase que deseo compartir por su genialidad:

"Nacido de la nada su carrera tuvo una trayectoria ejemplar: No llegó a ninguna parte."

Martinet lo escribió en una nota autobiográfica que, tal vez, ya conocías.

Portnoy dijo...

Cualquier día me apropio de esa nota autobiográfica. :-)
Pues no hay nada más traducido. Y es una pena. Intentaré leerlo en francés, pero no sé cuando.
En fin.
Un saludo y gracias por tu comentario.